Sobaos Joselin: un dulce legado familiar que cautiva a los alumnos del CEIP Doctor Madrazo

Imaginemos a un grupo de niños en Vega de Pas, con las manos aún manchadas de tiza, devorando con curiosidad la página web de una empresa vecina que hace magia con harina y mantequilla. Así empezó la aventura de Sobaos Joselín durante su participación en el programa ‘Empresa Familiar en las Aulas’ de ACEFAM, con una charla que despertó interés y una visita que abrió las puertas de una empresa con una sólida trayectoria en la elaboración de sobaos y quesadas pasiegas.

Laura Riva, junto a los jóvenes estudiantes del CEIP Doctor Madrazo (Vega de Pas)

Laura Riva, tercera generación al frente de Sobaos Joselín, compartió su experiencia con 17 alumnos del CEIP Doctor Madrazo en Vega de Pas. Los estudiantes, que para entonces ya habían investigado a fondo la web de la empresa –incluso algunos conocían sus instalaciones por visitas previas–, preguntaron a la ponente diversas inquietudes sobre ventas y ganancias, mostrando un interés genuino por los números detrás del éxito.

La iniciativa, impulsada por ACEFAM en colaboración con la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria, busca transmitir los valores de las empresas familiares: sacrificio, ilusión y libertad para elegir la propia vocación. «Con esfuerzo e ilusión, las cosas salen adelante; haz lo que te guste, aunque no sea el camino de tus padres», resumió Riva, destacando cómo ella misma estudió Magisterio antes de unirse al negocio familiar en Selaya.

Visita a las instalaciones de la empresa en Vega de Pas

Los alumnos que recibieron en su colegio a Laura Riva, recorrieron junto a ella unos días después tanto la tienda como el museo que la empresa tiene en sus instalaciones. En un tour «especial y diferente», Riva les mostró que «las cosas no llegan de la nada, sino de años de trabajo incansable», como el de las generaciones que la preceden. Esta experiencia les reveló el orgullo de pertenencia a una empresa familiar que comercializa casi la mitad de su producción en el mercado internacional, y que con el tiempo, se ha erigido como símbolo gastronómico de Cantabria.

Cada sesión refuerza el papel del programa como puente entre el ámbito educativo y la empresa familiar, acercando a los jóvenes una forma de hacer empresa basada en el esfuerzo, la constancia y la visión a largo plazo. Además, permite a las compañías recoger la percepción de las nuevas generaciones, obteniendo un feedback valioso sobre su papel en el entorno.

En este intercambio, los estudiantes descubren que detrás de cada proyecto hay decisiones complejas y trayectorias en constante reciclaje. “Es una satisfacción ver cómo los jóvenes valoran ese recorrido”, concluye Riva, animando a más empresas familiares a sumarse al programa y compartir su experiencia para seguir fortaleciendo el tejido empresarial.