“Las empresas deben reinvertir parte de sus beneficios en maquinaria para mantenerse a la vanguardia de su sector”
Tres ideas clave marcaron el recorrido del alumnado del IES Nuestra Señora de los Remedios a Industrias Jacinto Herrero: la diversidad tecnológica como ventaja competitiva; el compromiso diario para fidelizar clientes; y la reinversión constante para liderar el sector.

El alumnado de 3º y 4º de ESO del centro escolar de Guarnizo ha visitado las instalaciones que la compañía tiene en el polígono de Guarnizo en el marco del programa ‘Empresa Familiar en las Aulas’, promovido por ACEFAM en colaboración con la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria.
Repartidos en dos grupos de unos veinte estudiantes, los alumnos recorrieron la planta guiados por Álvaro Herrero, director de Proyectos de Industrias Jacinto Herrero, y su compañero Fernando Cabezón, también del área de Proyectos, quienes comenzaron la sesión con un vídeo corporativo y una explicación general de la empresa.
A partir de ahí, ambos grupos fueron conociendo las distintas áreas de trabajo: Oficina Técnica, Matricería, Estampación, Soldadura, Corte Láser, Plegadoras y el departamento de Calidad. Un recorrido que permitió a los jóvenes comprobar cómo se organiza una planta industrial y la variedad de procesos que conviven en una misma instalación para dar servicio a sectores como la automoción y los electrodomésticos.
Durante el recorrido, ambos pusieron el foco en tres ideas: la diversidad de tecnologías como factor competitivo en Industrias Jacinto Herrero; la necesidad de hacer las cosas bien y con compromiso para que los clientes sigan confiando en su servicio; y la importancia de la reinversión para mantenerse en primera línea del sector.
Para Herrero, la visita ha sido una oportunidad clara para aterrizar conceptos que, desde el aula, pueden resultar más abstractos. “Es una manera de mostrarles el valor que generamos como empresa”, resume, poniendo en valor el contacto directo con la realidad productiva.
En este punto, las preguntas del alumnado sobre el coste de las máquinas, el nivel de inversión anual o el valor total de la planta sirvieron para explicar por qué las empresas deben destinar parte de sus beneficios a nueva maquinaria y cómo eso contribuye a proteger los empleos que generan. La gestión automática del desperdicio metálico fue otra de las cuestiones que despertó las inquietudes de los estudiantes acerca del funcionamiento de la planta, que aprendieron que todo el acero que no se convierte en pieza final, se recoge mediante un sistema que lo valoriza como chatarra.
A través de este ejemplo de economía circular y de las respuestas a sus preguntas, los jóvenes cambiaron su percepción inicial sobre la empresa familiar, comprendiendo que este tipo de compañías contribuyen al bienestar social de Cantabria al generar empleo arraigado al territorio y promover la innovación.
