La empresa familiar también se aprende escuchando a quienes la han construido
Dos trayectorias empresariales consolidadas frente a un aula llena de estudiantes que empiezan a imaginar su futuro profesional. Así arrancó una nueva sesión del ciclo “Empresarios en el Aula” en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cantabria, en la que han participado por segundo año consecutivo, Carlos Tejedor Lázaro, presidente ejecutivo del Grupo Tejedor Lázaro, y José Luis González Pescador, presidente ejecutivo del Grupo ABC Logistic.

José Luis González Pescador, presidente ejecutivo de ABC Logistic, durante su intervención
Ambos empresarios regresaron al aula tras su experiencia el año pasado para compartir con el alumnado de la asignatura ‘Creación de Empresas y Empresa Familiar’ una conversación abierta sobre emprendimiento, liderazgo y transmisión generacional. Sesiones como esta, que impulsan la conexión entre universidad y tejido empresarial, permitió a los estudiantes conocer de primera mano cómo se construyen y consolidan proyectos empresariales a lo largo del tiempo.
Durante el encuentro, los dos ponentes coincidieron en subrayar la importancia del contacto directo entre empresarios y nuevas generaciones. “El diálogo con quienes están empezando es fundamental para trasladar experiencia, valores y visión empresarial”, señalaron. En esa línea, compartieron reflexiones sobre el papel de la iniciativa empresarial como motor de desarrollo económico y bienestar social.

Carlos Tejedor, presidente ejecutivo de Grupo Tejedor Lázaro, durante su charla en la Facultad de Económicas de la UC
En su intervención, Carlos Tejedor recordó los orígenes de su empresa familiar, nacida de una historia de esfuerzo y vocación. “Hablamos de nuestros orígenes como parte de lo que hoy en día somos y de lo que nos enorgullece: unos comienzos modestos que surgieron de dos maestros de escuela segovianos, José Luis Tejedor y Ana Lázaro”. A partir de ese proyecto inicial, el Grupo Tejedor Lázaro ha evolucionado hasta convertirse en una compañía internacional especializada en los sectores de petcare y acuicultura, con presencia en más de 80 países y más de 400 profesionales.
Por su parte, José Luis González Pescador compartió una reflexión muy personal sobre el camino empresarial. Durante su trayectoria —explicó— ha tenido tiempo de tomar decisiones de las que posteriormente se ha arrepentido y de aprender a levantarse tras ellas. Una experiencia que le ha permitido comprender que en la empresa familiar no se puede dar nada por sentado y que, en muchas ocasiones, es necesario asumir con humildad los errores para volver a empezar y seguir avanzando.
Más allá de los datos empresariales, el mensaje que quedó en el aula fue claro: las empresas familiares representan una de las grandes fuerzas silenciosas que sostienen el tejido económico, generando empleo, innovación y estabilidad a largo plazo. Un espíritu muy alineado con la idea de “la fuerza invisible” que impulsa al Instituto de la Empresa Familiar y que ambos empresarios volvieron a reivindicar ante una nueva generación de futuros emprendedores.
