Jornada en ACEFAM: Historia de nuestras familias
Santander, 9 de marzo 2012. La Asociación Cántabra de Empresa Familiar ha celebrado la jornada ‘Historia de Nuestras Familias’, una velada en la que los asociados han compartido las experiencias, anécdotas y vicisitudes por las que han pasado sus empresas y sus familias desde los inicios de su actividad.
El objetivo principal de esta sesión era conseguir que los asociados se conocieran mejor entre sí, para conseguir sinergias y oportunidades. «Si nos conocemos mejor, podemos ayudarnos mejor», explicó la presidenta de ACEFAM, Mar Gómez Casuso, que también quiso animar a los jóvenes que integran el Forum de la Asociación y que están comenzando su andadura profesional en una situación adversa de crisis económica y financiera.
Así lo destacaron los empresarios invitados a compartir la historia de sus familias, Javier González Portilla, del Grupo Tirso; Enrique Campos, de Tecnisa Campos, e Isaac Herrero, de Industrias Jacinto Herrero. Todos ellos motivaron al resto de asociados a seguir trabajando por sacar sus empresas adelante.
«Nunca llovió que no escampó», ejemplificó Campos, que como el resto de invitados han sobrevivido a otras crisis con éxito. En su caso, comenzó en Santander abriendo una empresa de auditorías cuando el sector ni siquiera estaba desarrollado en España, en 1959. El hecho fue motivo de noticia en el periódico local y generó asombro en amigos de otros países que le cuestionaban la decisión, teniendo en cuenta «la pobreza de una España con dos millones de emigrantes».
Eran otros tiempos. «Empezábamos en el suelo, pero éramos felices», afirmó Campos, que ha conseguido crecer con su empresa hasta tener a su cargo a 64 empleados y más de 1.000 metros cuadrados de oficinas, además de ser impulsor de proyectos novedosos como el Centro Montañés de Investigación y Desarrollo Empresarial. «Uno de los problemas de la economía actual es que llegan personas desde arriba, desde los cielos, sin conocer de verdad las tripas de la empresa», explicó.
En este mismo sentido, Javier González Portilla reconoció que «antes las cosas no iban tan deprisa como ahora» y las relaciones empresariales «se vivían de otra manera», de forma que «cuanto más profesional y trabajador fueses más ganabas». Claro ejemplo de esto es la historia de su padre, un funcionario reconvertido a empresario, que empezó de cero y en solitario con la recuperación de residuos férricos en unos terrenos junto a la antigua ‘Corcho’. Hoy, Grupo Tirso está compuesto por tres sociedades y, entre otros muchos proyectos, ha entrado en el campo de la ingeniería aeroespacial y de las Telecomunicaciones vía satélite.
Esfuerzo y trabajo son las claves que más destacó también Isaac Herrero al evocar a su padre, ya que recuerda haber visto cómo su madre le daba de cenar mientras él seguía trabajando en la fundición.
«Era todo a base de trabajo y esfuerzo», a Jacinto Herrero «nunca le asustó ningún reto», afirmó, destacando que en tiempos de desafíos como los actuales es importante la diversificación. De hecho, su empresa está valorando abrir nuevas vías de negocio con fuertes inversiones en instalaciones con tecnología punta.
Los ponentes también hablaron de relevo generacional. Todos ellos trabajan con hijos o hermanos en sus empresas y reconocen que no es una cuestión que se dé por hecho. Para Javier González, si sus hijos o sobrinos quieren entrar a trabajar en Grupo Tirso «ya saben las reglas del juego» y tienen que esforzarse, al igual que le pasó a él. «Ser el hijo del jefe era un problema. Tenías que ser espabilado, pillar las cosas al vuelo y no preguntar mucho al de al lado para no quedar en evidencia», apuntó.
Por ello, para los tres, además del esfuerzo y el trabajo, las claves del éxito pasan por tener disciplina y amor al trabajo, crear un buen equipo y reciclarse continuamente. Al final, todo se resume a que entre el ‘debe’, con los obstáculos y los malos momentos, y el ‘haber’ de empuje, ideas y esfuerzo, «el saldo sea favorable».
