Una veintena de niños de cinco comunidades combinan diversión y emprendimiento en el Campamento Júnior de Empresa Familiar

Una veintena de niños pertenecientes a familias empresarias de Cantabria, Galicia, Castilla La Mancha, Extremadura y Castilla y León han participado en el Campamento Júnior de Empresa Familiar. Esta iniciativa, organizada por las asociaciones territoriales de empresa familiar de esas Comunidades Autónomas, facilita el acercamiento de los más jóvenes a los valores de las empresas familiares en un entorno lúdico y divertido.

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Foto de familia.

El campamento se ha desarrollado en Navaluenga (Ávila), en donde todos los participantes han disfrutado de unas jornadas de convivencia en un entorno natural único. Yincanas, piragüismo, entrevistas, visitas culturales, talleres de manualidades, rutas de senderismo y una excursión a la estación espacial INTA-NASA de Robledo de Chavela (Madrid) son algunas de las actividades realizadas desde el 30 de junio al 9 de julio.

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Carlos Tejedor y Álvaro Herrero.

Las propuestas puramente lúdicas se han combinado con otras iniciativas más vinculadas a su entorno de empresa familiar. En ese sentido, Carlos Tejedor, presidente del Grupo Tejedor Lázaro, y Álvaro Herrero, director de Proyectos de Industrias Jacinto Herrero, compartieron una entretenida charla con los chavales, en la que les explicaron la trayectoria y los valores que identifican a sus respectivas familias empresarias.

Adicionalmente al encuentro con los integrantes de la junta directiva de ACEFAM, todos estuvieron inmersos en una propuesta en la que debían imaginar un proyecto novedoso en el sector empresarial familiar. Esta iniciativa, dirigida a familiarizar a los más jóvenes con el emprendimiento, estuvo acompañada de juegos en los que los niños se convirtieron en empresarios y proponían ideas para invertir en las zonas rurales cercanas. Asimismo, el último día de campamento participaron junto a sus familias en una divertida subasta para obtener una financiación para sus proyectos.

Además de estimular su futura visión como empresarios, este tipo de actividades incide de manera directa sobre la educación en valores. Todos los participantes en el campamento han podido reforzar también aspectos como el esfuerzo, la nobleza, la constancia y el trabajo en equipo. Todos ellos resultan muy necesarios para su desarrollo personal y son muy característicos de la empresa familiar.

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