“Emprender no sólo consiste en crear empresas, también supone construir valores”
El primer paso para emprender cualquier tipo de negocio es observar, ser curioso y atreverse a actuar. Tener una idea de negocio, trabajarla adecuadamente y disponer del valor necesario para llevarla a cabo son tres pasos que están en la génesis de cualquier empresa. Sin embargo, cuando se trata de una empresa familiar, el proceso implica un aspecto adicional. “Emprender no solo va de crear empresas, va también de construir con valores, de generar impacto positivo y de conectar personas con propósito”, consideró José Antonio Ibáñez.

Ibáñez, durante su charla.
En el marco del programa “Empresa Familiar en las Aulas”, el CEO de Grupo Ysondos compartió su experiencia personal y la de su familia empresaria con los estudiantes de 3º y 4º de la ESO del IES Leonardo Torres Quevedo de Santander. En una sesión totalmente participativa, con dinámicas reales, ejemplos cercanos y mucha interacción, el directivo expuso que el verdadero sentido del emprendimiento no se mide sólo en términos económicos, sino también en el impacto positivo que genera en la sociedad. Valores como la mirada a largo plazo, la vocación de permanencia o el arraigo territorial, abrazados por todas las empresas familiares., repercuten en el desarrollo social y económico.
En ese sentido, Ibáñez aprovechó para desmitificar el miedo al fracaso y señaló que equivocarse es una parte natural del camino hacia el éxito. “Fallar no es un problema, es parte del proceso. Lo importante es aprender de esos errores y seguir adelante”, comentó. Para ilustrar esta idea y confirmar que la perseverancia tiene tanto valor como la idea inicial, mencionó el ejemplo de Katalin Karikó, la científica cuya perseverancia fue clave para el desarrollo de las vacunas basadas en ARNm, un avance que ha revolucionado la medicina moderna.

El impacto de la tecnología en el emprendimiento fue otro de los puntos destacados en su intervención. A través de un ejemplo práctico, Ibáñez mostró a los estudiantes cómo la inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa para generar ideas, automatizar tareas y mejorar la toma de decisiones. “La IA no es una amenaza, es una oportunidad para ser más eficientes y creativos si sabemos cómo usarla”, explicó.
El tercer pilar de esta masterclass sobre empresas familiares estuvo en el valor asociado a la observación y la curiosidad como herramientas para detectar oportunidades. Para ello, retó a los jóvenes a pensar en soluciones innovadoras a problemas cotidianos y a explorar sus propias capacidades para generar ingresos. Preguntad como: “¿qué harías para ganar 50 euros este fin de semana sin pedir dinero?”, provocaron un buen número de respuestas creativas que demostraron el talento y la capacidad de innovación del alumnado.
