“El éxito empresarial está en las personas, el valor de la palabra y la fuerza de la verdad”
- Clemente González Soler participa en el ciclo Empresas con Alma de ACEFAM poniendo el foco sobre la innovación y el capital humano
- Alibérico es un referente mundial del sector del aluminio, un grupo español creado “de cero” que emplea a 1.200 personas en cuatro continentes y sigue en expansión
- El empresario gallego sigue apostando por la industria de Europa en sus planes de crecimiento a corto plazo y previene de una posible nueva recesión mundial

Santander, 3 marzo de 2015. Clemente González Soler, presidente del Grupo Alibérico, ha participado hoy en la jornada “Empresas con alma”, que organiza la Asociación Cántabra de la Empresa Familiar . González Soler ha desgranado las claves del éxito del que hoy en día es el primer grupo independiente español del sector del aluminio y el primer grupo familiar europeo, un referente mundial industrial y tecnológico dentro del sector de fabricación de productos avanzados y semitransformados del aluminio.
Manuel Huerta, presidente de ACEFAM, agradeció la presencia de González Soler en Cantabria y añadió que el presidente de Alibérico es un claro ejemplo del alma de las empresas familiares, “ese conjunto de valores que las diferencia respecto a las sociedades anónimas”. En este sentido el ponente quiso destacar el valor de tener palabra y la fuerza de decir siempre la verdad como dos claves para el éxito. “Eso lo valoran tus empleados, tus clientes y tus proveedores por igual”, añadió el empresario gallego.
González Soler asegura que Alibérico es un grupo de 1.200 personas completamente alineadas con el éxito de la empresa. “El capital humano es nuestro activo principal”, asegura. Este grupo industrial manifiesta un interés especial por la formación, promoción y retención de talento con la idea de que “un equipo cohesionado mueve montañas”. De hecho Alibérico sigue marcándose retos y continúa su proceso de expansión. “Esto es como los árboles; si no creces, mueres”, comentaba el invitado de ACEFAM.
González Soler recordaba un viejo titular que dio a la prensa asegurando que “ya está bien de llorar, hay futuro”. Era una referencia a la crisis que nos ha afectado desde 2008. El empresario gallego recuerda que a los empresarios nadie les va a venir a arreglar los problemas, de modo que “tenemos que espabilar y ponernos las pilas”. El presidente de Alibérico cree que en los momentos de crisis surgen también las oportunidades, de hecho no descarta una nueva recesión, dado que los países BRICS no parecen poder sostener el crecimiento económico mundial. A pesar de ello, González Soler continúa inmerso en nuevas adquisiciones y confía en el desarrollo industrial de Europa para su crecimiento futuro.
Del recetario de este gran empresario español se desprenden varias ideas a modo de ejemplo: ser el mejor en lo que sabes hacer y a lo que te dedicas; mantener una estrategia global con una gestión local; ser flexible y cercano al cliente haciendo las cosas “estúpidamente sencillas”; generar innovación constante o “traducir la investigación en euros”; y motivar a la plantilla para crear y crecer de forma alineada.

Filosofía de las “6 C”
En su disertación, Clemente González Soler desgranó las claves que han llevado a su empresa a ser un referente mundial en su sector. Estas claves las resumió en lo que llamó la “filosofía de las 6 C´s”: “Conocer” más y con más detalle lo que vendemos y a quién vendemos; “Creer” en lo que hacemos, en el trabajo en equipo, en los jefes y colaboradores y en la empresa para la que trabajamos; “Crear” ideas, productos, servicios y soluciones; “Cambiar” lo viejo, lo individual, lo que hemos hecho siempre, innovar en nuestro estilo de trabajo, cambiar la palabra por los números, mejorar y simplificar; “Crecer”, tanto las personas en eficacia y autoestima, pero con humildad, sencillez y austeridad, como las empresas en tamaño, en número de clientes, en presencia geográfica y en resultados; y “Competir” mejorando cada día los costes, la productividad y la competitividad, y estar más y mejor en más clientes, mercados y países, sin repetir muchas veces lo mismo.
Reinventarse para afrontar el nuevo ciclo
En el año 2008, Clemente González Soler predijo que la crisis sería larga, y puso en marcha todos los recursos creativos a su alcance para intentar reinventar el Grupo y adaptarse a los nuevos tiempos. “En estos momentos, en Alibérico, cualquier reto, cualquier amenaza puede convertirse en una oportunidad. Queremos alinear la tecnología con el negocio y el talento con la gestión, y todo ello teniendo siempre al cliente como referencia”, dejó escrito hace ocho años. Y añadió toda una declaración de optimismo y motivación para enfrentarse a la nueva etapa: “En todas las crisis sólo hay algo seguro, todas tienen un final. El mercado será otro, distinto, el modelo de negocio habrá cambiado y los más audaces y dinámicos saldrán fortalecidos y serán líderes en su sector”.
La hoja de ruta de Alibérico para los siguientes años quedó plasmada en el Plan Visión 5, con la vista puesta en el periodo 2011-2015 y con un objetivo muy claro: crecer. El eje de todo ese planteamiento estratégico se resume en una frase: “Hacer lo que sabemos y hacerlo en todos los rincones del mundo”.
Un ejemplo de los logros conseguidos por Alibérico en la esfera de la internacionalización lo representa perfectamente Alucoil, su empresa filial de cabecera para la fabricación y transformación materiales avanzados de alta tecnología para edificación, industria y transporte. Su objetivo es convertirse en 2017 en el mayor fabricante mundial de paneles composite, y para ello se ha ido dotando de plantas propias de fabricación en el Norte de Africa , Norteamérica , Sudamérica y Australia .
Innovación para ser más fuertes y crecer
Uno de los pilares en los que se apoya la estrategia de Alibérico es la innovación, tanto en productos como en procesos. Para Alibérico, “innovar es una actitud, lo que significa que se puede aprender sin grandes inversiones, porque el conocimiento para innovar lo tienen los empleados, los clientes y los proveedores”. Además, recordó Clemente González Soler el objetivo de “conseguir convertir esos conocimientos en euros”. Fruto de esta actitud es el desarrollo de patentes propias, como las espumas de aluminio, los espejos Almirr o los paneles de núcleo de abeja Larcore.
Grupo Alibérico
El presidente de Alibérico se remontó a los orígenes de su grupo empresarial, cuando en 1987 creó la empresa Iberalum gracias a dos créditos de 250.000 pesetas que le concedieron el Banco Pastor y el Banco Sabadell. “Los auténticos motores para lanzarme a la aventura empresarial fueron la decisión, mucha fe, conocimiento y apoyo familiar”. Y recordó que, para dar nombre a su proyecto, rescató la marca más antigua desde 1956 del sector del aluminio en España.
Actualmente, Alibérico es una organización integrada por 35 empresas y 17 fábricas, que están situadas en 7 países de 4 continentes . En España, cuenta con 10 plantas de producción, localizadas en 9 Comunidades Autónomas. La compañía vende sus productos en 60 países y da empleo a más de 1.200 personas, que constituyen un equipo “perfectamente alineado en objetivos y valores”, como le gusta recordar a Clemente González Soler.
Alibérico se define como un grupo industrial y tecnológico, dedicado a la fabricación de productos de aluminio de alto valor añadido para sectores tan diversos como el envase, embalaje, edificación, transporte, industria y energías alternativas. “Decimos que “estamos cada día contigo” porque usamos, tocamos y vemos productos y soluciones de aluminio en envases de alimentos o de medicinas, en fachadas de edificios, en ascensores, trenes de alta velocidad o barcos que han sido realizados con aluminio de Alibérico”, declaró Clemente González Soler.

