ACEFAM estudia cómo hacer del protocolo una herramienta al servicio de la empresa familiar
«Puedes invertir millones en tecnología, pero si el día que la presentas cometes errores importantes, tu imagen puede venirse abajo», ha explicado el profesor del taller y responsable de Protocolo del Ayuntamiento de Santander
La Asociación Cántabra de Empresa Familiar ha profundizado en el estudio del protocolo como una herramienta al servicio de la empresa, gracias a un taller impartido por el responsable de Protocolo del Ayuntamiento de Santander, Álvaro Gutiérrez.
Este experto ha defendido que cualquier persona debería conocer «unas nociones básicas» de protocolo, es decir, de las reglas de comportamiento en sociedad, que son necesarias «en cualquier acto en el que concurran más de dos personas».
En este sentido, indicó que el mejor ejemplo de protocolo es una boda: «hay que hacer unas invitaciones, confirmar asistencia, organizar las mesas y las etapas de todo el acto, tanto de la ceremonia, como de la celebración».
Además de lo anterior, en el caso de la empresa la importancia de esta herramienta se incrementa, ya que tal y como ya afirmó el ex presidente de Cataluña, Jordi Puyol, «el protocolo es la expresión máxima del poder».
«Casi todos los aspectos del protocolo oficial o institucional se aplican a lo empresarial: ordenar a las personas y los acontecimientos, la vestimenta adecuada en cada momento, el uso de las banderas, los tratamientos de las personas según su cargo», explicó Gutiérrez.
Desde su punto de vista, «una empresa vende imagen en un mercado competitivo y si no sabe de protocolo actúa en desventaja». Por ello, subrayó, «el protocolo ayuda a mantener o mejorar la imagen de la empresa».
«Puedes invertir millones en tecnología, pero si el día que la presentas cometes errores importantes, tu imagen puede venirse abajo», concluyó.

