Formaspack y Tresmares ejemplifican cómo los fondos privados pueden impulsar el crecimiento de las empresas familiares
El reto de crecer y aprovechar las oportunidades sin perder la identidad está sobre la mesa de muchas empresas familiares. Tradicionalmente, esta ecuación se resolvía en casa, con un esfuerzo inversor extra por parte del accionariado familiar y la asunción de una serie de riesgos que podían comprometer la supervivencia de la entidad. En este contexto, los fondos de inversión privados están jugando un papel cada vez más relevante como socios estratégicos y financieros de la empresa familiar.
“Aquí se trata de crecer, de ganar una talla suficiente para mantener la competitividad y asegurar que el negocio pueda continuar, que es el leitmotiv de la empresa familiar”, indicó Ana Sastre en el inicio de la jornada organizada por ACEFAM para abordar el papel de los fondos privados como impulsores de la actividad empresarial. Acompañada por Ignacio Calderón, socio de Tresmares Capital, la directora general de Formaspack Upcycling Group compartió el caso de éxito de colaboración e integración que protagonizan ambas entidades. Prácticamente medio centenar de representantes de la Empresa Familiar de Cantabria escucharon con atención este caso paradigmático de una nueva fórmula para el progreso empresarial.
“Tresmares ha dado más fortaleza al equipo, ha sumado capacidades que nosotros en casa no teníamos y nos han proporcionado una estructura más robusta para seguir creciendo”, matizó Sastre. A pesar de ello, comenzar esta nueva etapa dentro de la empresa no fue un proceso sencillo. El cambio de regulación europea de 2019, que auguraba una mayor demanda de productos reciclados, situó a la compañía ante la elección de asumir un nuevo riesgo patrimonial para aprovechar la oportunidad o buscar una nueva alternativa financiera. “La honestidad y la transparencia que nos transmitieron desde el principio nos ayudaron mucho a disipar los miedos iniciales a colaborar con un fondo de inversión”, dijo Sastre. “Al principio no nos queríais recibir”, apostilló Calderón entre bromas. “Nosotros somos un fondo de acompañamiento y nos gusta transmitir la sensación de que estamos en el mismo barco que la familia empresaria”, continuó.

Ana Sastre.
Con un potencial de crecimiento claro, la ambición por evolucionar de forma razonada y la solidez financiera necesaria, Formaspack Upcycling Group cumplía con todos los requisitos para convertirse en una de las pocas inversiones anuales que afronta Tresmares. “Nosotros buscamos que la rentabilidad venga de la propia compañía y no de hacer ingeniería financiera. Un aspecto para el que es fundamental el largo plazo de las empresas familiares”, expuso Calderón.
La comunicación del proceso dentro de la compañía y la convivencia diaria con un fondo de inversión privado protagonizaron buena parte de la conversación moderada por el presidente de ACEFAM, Vicente Alciturri. “Tuvimos que conseguir trasladar esa confianza que habíamos puesto en el fondo a todos los que formaban parte de la empresa”, argumentó Sastre. “Que comprendieran que abrirnos a un fondo no nos restaba identidad, que seguíamos ahí, que no se pierde la cercanía”, explicó la directiva. “Cuando han pasado tres meses y la gente entiende que es posible crecer y mantener la esencia de la empresa de siempre, ya se olvida ese miedo”, ratificó Calderón.

Ignacio Calderón.
Cinco años después del inicio de la colaboración, cuestiones como la alineación entre propiedad y dirección o la mejora y formalización de la gestión no han hecho sino fortalecer este modelo. “Como empresa familiar, esta convivencia nos ha obligado a estructurar mejor el área financiera, a tomar decisiones menos intuitivas y más analíticas y a incrementar nuestra madurez como organización”, ejemplificó la empresaria. Y es que, entre otros aspectos, contar con un socio externo implica establecer una dinámica de seguimiento mucho más ordenada y alineada con buenas prácticas. “Se construye conjuntamente un modelo de reporting que aporta un gran valor a la empresa”, señaló Sastre. “A menudo, el empresario percibe al fondo como alguien que solo mira una hoja de Excel, mientras que el fondo puede ver al empresario como alguien que decide únicamente por intuición”, explicó Ignacio Calderón al hablar del modelo de gobernanza. “Y creo que ambas partes deben ser lo suficientemente inteligentes, flexibles y transparentes como para entender que la virtud está en el equilibrio”, concluyó.
La plena satisfacción entre ambas partes supone el mejor argumento posible para avalar el éxito de un modelo que cada vez tiene más aceptación entre las familias empresarias.

