La ‘fuerza invisible’ de la Empresa Familiar promueve el emprendimiento en la Universidad de Cantabria

La Fuerza Invisible’ fue la denominación elegida por el Instituto de Empresa Familiar (IEF) para contar historias empresariales singulares. El propósito de esta campaña es transmitir el mensaje de que las familias empresarias atesoran esa capacidad difícil de observar para mover a diario nuestro país. Trabajo, valores e innovación para generar prosperidad y bienestar social.

A pesar de que no haya un vídeo para contarlo, la clase magistral impartida por Carlos Tejedor Lázaro y José Luis González Pescador en la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cantabria bien podría formar parte de esta iniciativa. El presidente del Grupo Tejedor Lázaro y el CEO del Grupo ABC Logistics compartieron experiencias y conocimiento con el alumnado de la asignatura ‘Creación de Empresas y Empresa Familiar’. “Lo que os estamos contando aquí, no se enseña en ningún máster”, bromeaba González Pescador.

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González Pescador.

La historia de su empresa especializada en el transporte de bebidas y alimentación, textil y automoción está repleta de decisiones acertadas y otras tantas equivocadas, aprendizajes sobre la marcha y vivencias inspiradoras. Así, contó como después de 10 años de exitosa trayectoria empresarial, cometieron un error estratégico que les obligó a volver a la casilla de salida. “En estas situaciones de dificultad, los valores que caracterizan a las empresas familiares suponen un plus para salir adelante”, comentó González Pescador.

Su apuesta por un personal joven, pero conocedor del negocio, y el salto a la intermodalidad y la logística les permitió remontar el vuelo y consolidarse como una agente de referencia en la cadena de suministro. Un caso de éxito en el que la familia empresaria ha sabido trasladar a la realidad buena parte de los conceptos e indicaciones que reciben los universitarios durante su etapa formativa.

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Tejedor Lázaro

“La conexión entre el mundo académico y la empresa es esencial para formar a profesionales preparados, conscientes de su entorno y capaces de liderar el cambio con criterio y compromiso”, continuó Carlos Tejedor Lázaro. El directivo compartió su visión sobre el liderazgo empresarial en entornos cambiantes, la toma de decisiones estratégicas y la importancia de impulsar una cultura organizativa basada en valores como la innovación, la responsabilidad y la cercanía. “Este tipo de encuentros nos permiten construir puentes y transmitir no solo conocimientos, sino también experiencias reales que aporten valor al futuro profesional de los jóvenes”, concluyó.

Asimismo, ambos directivos pusieron en valor el papel de la Empresa Familiar como motor de crecimiento económico, estabilidad y generación de empleo en España. La interacción con los estudiantes fue continua durante toda la sesión. De hecho, el alumnado tuvo una participación muy activa y realizó multitud de preguntas sobre el emprendimiento y la realidad empresarial.

Burgada y De Benito durante su intervención

El dialogo final con el que concluyó la jornada ayudó a resolver dudas y que puso de manifiesto el interés del alumnado en vincular su futuro al tejido empresarial. De hecho, al acabar la sesión, el 50% de los presentes tenía claro que buscaría su futuro en una empresa, mientras que la mitad restante apostaría por emprender como principal camino profesional.

La sesión matinal, desarrollada en inglés, tuvo como protagonistas a Jael Burgada, responsable de Evolución Administrativa ORAN Auto; y a Jaime de Benito, desarrollador de Nuevos Proyectos en IPC. Su charla ante medio centenar de estudiantes extranjeros abordó el reto que supone para los más jóvenes incorporarse al día a día de una empresa familiar y cómo los conocimientos que han adquirido a través de la Asociación Cántabra de la Empresa Familiar les ha ayudado a afrontarlo de la mejor manera posible.

Palabras como compromiso, humildad, esfuerzo o mejora continua fueron una constante en una charla altamente enriquecedora para ponentes y alumnado. Desde una visión muy práctica, explicaron cómo están gestionando la enorme responsabilidad que supone ser parte de una familia empresaria, qué preguntas se hicieron antes de tomar la decisión de incorporarse a la empresa familiar y los pasos que están dando para asumir con garantías el proceso de transición generacional.

Ambos contaron con admiración la historia de sus empresas familiares: el emprendimiento de sus abuelos, la incorporación de sus padres y las ideas innovadoras como motor de crecimiento en un mundo cambiante. Subrayaron la importancia de preservar sus valores y conocer sus raíces al mismo tiempo que se fomenta el espíritu emprendedor y el pensamiento crítico para impulsar la evolución de la empresa a lo largo del tiempo.

Asimismo, destacaron que, quienes dan vida a la empresa, más allá de la familia, son todas las personas que forman parte del equipo. Conocer el negocio en profundidad, trabajar con empeño y liderar con respeto, esta es la única forma de ganar confianza y demostrar que la siguiente generación está preparada para afrontar los retos del futuro.