Un accionista considerado responsable en la Empresa Familiar debe poseer ciertas cualidades que le aseguren buen entendimiento con el grupo y lleven a la misma al éxito.
A través de esta figura se ayuda a los empresarios a que aflore en ellos todo el potencial personal y profesional, ayudándoles a aprender, para que el discípulo aprenda a encontrar por sí mismo la solución a sus problemas.
Esta guía, editada por el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), pone especial énfasis en la necesidad de aplicar un buen gobierno, no sólo en la empresa sino también en la familia.